Nadar en aguas abiertas: la guía
Nadar en piscina y nadar en aguas abiertas son dos mundos diferentes. Para un triatlón o una travesía, hay que prepararse específicamente — especialmente en verano, la mejor época para empezar.
La gran diferencia: sin línea ni pared
En aguas abiertas, no hay una línea en el fondo para guiarte, no hay pared para descansar, y a veces hay corriente u olas. Debes aprender a nadar recto y a gestionar un esfuerzo continuo.
La orientación (« sighting »)
Para no zigzaguear (y nadar metros de más), levanta los ojos regularmente hacia un punto de referencia fijo (boya, edificio): algunos golpes de vista rápidos cada 5-8 brazadas, manteniendo el ritmo. Esto se entrena.
Gestionar el estrés y la respiración
El agua fría, la falta de visibilidad y la multitud en la salida pueden sorprenderte. Entra gradualmente, respira con calma, y si el estrés sube, reduce la velocidad o gira sobre la espalda algunos segundos. La respiración bilateral ayuda a ver de ambos lados y a adaptarse a las olas. El trabajo técnico en piscina sigue siendo la base — ver progresar en natación.
El traje de neopreno
A menudo permitido (y obligatorio por debajo de cierta temperatura), aporta flotabilidad y calor. Pruébalo en el entrenamiento antes de la carrera: la sensación y la respiración cambian.
Especial triatlón
Entrénate para salir del agua y continuar (natación → bicicleta), y para nadar en pequeño grupo. No salgas demasiado rápido: el error clásico es acelerarse en la salida y agotarse. Ver nuestra guía para comenzar el triatlón.
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